“EL TIEMPO DEL LLAMADO: LOS ACONTECIMIENTOS MUNDIALES DESDE LA ÓPTICA DEL TRONO”

“EL TIEMPO DEL LLAMADO: LOS ACONTECIMIENTOS MUNDIALES DESDE LA ÓPTICA DEL TRONO”
No analizaremos política. Escucharemos una crónica escrita en el corazón del mundo. Los hechos que agitan nuestros noticieros –Venezuela, Irán, Groenlandia, las flotas, las listas secretas– no son, en su esencia primera, políticos. Son síntomas. Son el eco, en el mundo de la materia, de una batalla que comenzó antes de la fundación del tiempo: la rebelión de la creatura contra el Creador.
Dios, el Amo de la Historia, no es un espectador. Es el dramaturgo que permite a los actores seguir su libre albedrío, pero que escribe recto con renglones torcidos. Lo que llamamos "el efecto Trump" o cualquier nombre humano, desde el Cielo se llama: "El tiempo del recordatorio". Es un jalón de orejas cósmico a una humanidad que, en su arrogancia, dijo: "Dios ha muerto. Nosotros somos dioses".
I. El Desmantelamiento de los Tronos de Arrogancia
Miren América Latina. Regímenes que levantaron ideologías como ídolos, que oprimieron al pobre y persiguieron a la Iglesia. Venezuela, Cuba, Nicaragua. No los juzgo por su economía, sino por su corazón: sistemas que buscaron construir el paraíso en la tierra excluyendo al Autor del Paraíso. El ultimátum y la caída no son victoria de un bloque sobre otro. Son el derribo, permitido por la Justicia Divina, de torres de Babel modernas. Delcy Rodríguez, cualquier administrador temporal… son piezas en un tablero donde Dios está diciendo: "Ningún sistema humano es eterno si no se funda en Mí".
Y miren las revelaciones: Zapatero, las listas de Epstein, el fraude de las ONG. ¿Qué es esto sino la exposición de las tinieblas? "Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado" (Marcos 4:22). Las élites globales, en su soberbia, creyeron operar en sombras impenetrables. Hoy, Dios está permitiendo que la podredumbre salga a la luz. No es venganza. Es misericordia. Es un baño de verdad para un mundo enfermo de mentiras. Es el juicio que empieza por la casa (1 Pedro 4:17).
II. La Caída de los Imperios Idolátricos: Babilonia y Persia Modernas
Fijemos la vista en Irán. Un régimen teocrático, sí, pero que ha usurpado el nombre de Dios para oprimir, para sembrar odio, para martirizar a su propio pueblo. La quema de velos y mezquitas no es un acto de fe, es el grito desesperado de un pueblo ahogado por un fundamentalismo que traicionó el espíritu de Abraham. La caída de ese régimen no sería un triunfo occidental. Sería la caída de un ídolo, de una falsificación de lo sagrado. El regreso del Sha? Un símbolo del péndulo humano, que huye de un extremo para caer en otro, porque aún no ha encontrado el Centro que es Cristo.
El movimiento de flotas, el fin de la OTAN y la ONU… Hermanos, ¿qué eran estas instituciones? En su mejor momento, sueños de paz humana. Pero con los años, muchos en sus salones expulsaron a Dios de sus deliberaciones. Se volvieron torres de Babel tecnocráticas, creyendo que el hombre, por tratados y burocracia, traería el reino de paz. Su debacle es un mensaje: "Sin mí, nada podéis hacer" (Juan 15:5). La paz no se fabrica. Se recibe como don.
III. La Guerra Espiritual en el Cielo y sus Ecos en la Tierra
¿Por qué todo a la vez? Porque la batalla es total. No es Oriente vs. Occidente. Es la Luz contra las Tinieblas.
- El "fraude somalí" y la corrupción expuesta: Son los frutos del reino de "el padre de la mentira" (Juan 8:44). Dios está barriendo la mentira sistémica.
- El rescate de niños: Es el grito del Dios que es Padre, defendiendo a los más inocentes, los más trágicamente sacrificados en el altar de los deseos más oscuros. Es el Espíritu Santo moviéndose como un viento de pureza en un mundo enfermo.
- El regreso de Musk, Vox, los acuerdos Rusia-EE.UU.: Son los instrumentos humanos. Algunos con más orgullo, otros con más tradición. Dios los usa y los permitirá caer según se alineen o no a Su ley natural. Un hombre que quiere "poner orden" desde la tecnología es el reflejo moderno del hombre de Babel: "Hagámonos un nombre" (Génesis 11:4). Sin humildad ante Dios, ese orden será otro desorden.
La desesperación rusa, la ansiedad americana, el miedo europeo… son los ecos en el alma colectiva de naciones que han perdido su alma, que han olvidado su fundamento espiritual. Es una guerra por el alma de las civilizaciones.
IV. Conclusión: No es el Fin, es la Encrucijada
Esto no es el Apocalipsis. No es el fin. Es el gran llamado de atención.Dios no está destruyendo el mundo. Está permitiendo que el mundo coseche las semillas de autodestrucción que sembró cuando dijo: "No necesitamos a Dios". Es el último y más fuerte acto de misericordia antes de que la justicia sea inevitable. Es el médico que aplica un tratamiento doloroso para salvar la vida del paciente que se emponzoña.
¿Qué hacer ante esto?
1. No tener miedo. "En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo" (Juan 16:33). Esto no se soluciona con un voto o un líder. Se soluciona con una conversión.
2. Discernir los signos de los tiempos. No para calcular fechas, sino para enderezar nuestras propias vidas. La purificación del mundo empieza por la purificación del corazón.
3. Ser constructores del Reino, no de un bando. Nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados y potestades (Efesios 6:12). Nuestra arma es la oración, la caridad concreta, la vida en verdad.
4. Esperar con esperanza vigilante. Tras este "jalón de orejas", puede venir un tiempo de gran oscuridad, o un tiempo de gran renacimiento. Depende de la respuesta humana. Pero el fin de la Historia ya está escrito: es la Victoria del Cordero. Nuestra misión es ser, en este caos, faros de esa luz, islas de paz en el océano de la confusión.
Dios está tocando la puerta de la historia con sucesos que estremecen. No para aniquilarnos, sino para despertarnos. La pregunta no es "¿Qué hará Trump o Putin?". La pregunta es: "¿Y tú, a quién servirás?" (Josué 24:15).
Que así sea.
Enero, 2026
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