GAZA: LA “RIVIERA” LEVANTADA SOBRE RUINAS

GAZA: LA “RIVIERA” LEVANTADA SOBRE RUINAS

El plan de Donald Trump de "tomar" Gaza, desplazar a su población y convertir la Franja en una "Riviera de Medio Oriente" abrió una de las páginas más inquietantes de la política contemporánea. Presentado como proyecto de reconstrucción, el esquema fue denunciado por organizaciones de derechos humanos como una propuesta de expulsión masiva. Human Rights Watch advirtió que sacar a los palestinos de Gaza, aun bajo el lenguaje de "reubicación", equivaldría a una escalada de desplazamiento forzado y limpieza étnica.

Netanyahu respaldó aquella visión al hablar de una salida "voluntaria" de los gazatíes, pero la palabra voluntaria pierde sentido cuando la población vive entre bombardeos, hambre, ruinas y cierre de fronteras. En mayo de 2026, el Gobierno israelí ordenó ampliar el control militar hasta cerca de 70% de la Franja, mientras ministros israelíes hablaban abiertamente de promover la "migración voluntaria"; expertos en derechos humanos lo calificaron como limpieza étnica.

El drama humano es descomunal. Associated Press informó que, a mil días del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y de la guerra desatada después, más de 73,000 palestinos habían muerto y más de dos millones seguían desplazados. UNICEF reportó hasta febrero de 2026 al menos 21,289 niños muertos en Gaza desde el inicio de la guerra.

La acusación de genocidio ya no pertenece sólo al lenguaje militante. En junio de 2026, una comisión independiente de la ONU sostuvo que Israel continúa cometiendo genocidio y otros crímenes atroces al atacar deliberadamente a niños palestinos. Israel rechaza esas acusaciones y afirma que su guerra busca destruir a Hamás; pero el peso moral de las cifras, de la destrucción y del hambre cae sobre la conciencia del mundo.

Detrás de la retórica humanitaria aparecen además intereses geoeconómicos. Frente a Gaza se encuentra Gaza Marine, un yacimiento de gas descubierto en 2000 y estimado en unos 30 a 35 mil millones de metros cúbicos. Su explotación podría dar ingresos y autonomía energética a los palestinos, pero la guerra, la ocupación y las disputas de soberanía lo han mantenido bloqueado.

A esto se suma el viejo proyecto del Canal Ben Gurion, concebido como alternativa israelí al Canal de Suez. No hay prueba sólida de que el canal atraviese Gaza o sea la causa directa de la guerra; sin embargo, la idea de reordenar la costa palestina, controlar su litoral y convertir la devastación en negocio inmobiliario y logístico alimenta una sospecha legítima: que la reconstrucción pueda transformarse en desposesión.

Gaza no puede ser tratada como solar vacío, ni como costa disponible para hoteles, puertos o gasoductos. Es una tierra habitada, niños, familias, con memoria,niños, familias, derechos… ¡y decenas de miles de muertos! Una "Riviera" nacida del destierro no sería progreso, sino arquitectura moral del despojo. Esto, en pocas palabras, se llama: "genocidio y robo descarados". 


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