JUEGO DE TRES

JUEGO DE TRES

El lenguaje diplomático de las naciones es importante, por muy pequeña e insignificante que pueda ser ésta. Entendemos por diplomacia como el arte y la práctica de gestionar las relaciones entre Estados, gobiernos u organizaciones internacionales, utilizando el diálogo, la negociación y el acuerdo pacífico. Es una herramienta clave de la política exterior para resolver conflictos, construir alianzas y promover intereses comunes a nivel global. Existen, y se ha desarrollado en los últimos tiempos, al margen de los cuerpos diplomáticos, analistas y centros de estudio que tratan de interpretar los signos y mensajes, sobre todo de las grandes potencias. Aparte, tienen agencias de noticias que difunden, promueven y defienden sus puntos de vista, sus intereses. Su pretensión es dar la mejor imagen posible ante la opinión pública del mundo, pero también difunden imbricados mensajes que reflejan posturas políticas respecto a asuntos concernientes a sus relaciones con otras potencias.

Cuando surgen, y es frecuente, diferencias entre los intereses de las naciones y la diplomacia, o mejor dicho, los cuerpos diplomáticos, no logran llegar a acuerdos satisfactorios, surge la necesidad de que altos jerarcas de ambas partes se entrevisten, claro está que tendrán que tener la potestad de "atar y desatar" o que, por lo menos, tengan gran capacidad de decisión. Existen las llamadas "reuniones cumbres", máxima autoridad con máxima autoridad, reunidas para buscar grandes acuerdos para sus naciones respectivas.

Consideramos pertinente tratar lo anterior para tener elementos suficientes para darnos cuenta de que la visita del Presidente Donald Trump al líder Chino Xi Jinping fue por asuntos de una relevancia mayor. Recordemos que ambos países han estado Enfrentados desde hace tiempo en una guerra comercial, por el dominio tecnológico, por zonas de influencia política, etc. Al Presidente Trump se le vio con una actitud de verdadero Estadista, sin desplantes y sin payasadas, ni pedanterías, que suele hacer en otros escenarios y con líderes de otras naciones. Hasta el hecho de haber brindado con vino, cosa que nunca hace, ha llamado la atención de destacados analistas.

Xi, siempre discreto, sobrio e impenetrable, amable, atento y mostrándose como un igual, como un "jugador" donde sólo juegan dos, máximo tres. Muchos piensan que esta cumbre lo legitima como un líder a quien se deberá tener en cuenta, indiscutiblemente, en las jugadas del ajedrez mundial.

El resultado de tal cumbre aún no se puede evaluar en toda su importancia, por la razón del hermetismo, natural en este tipo de cumbres. Lo poco que se conoce es que el líder, Xi Jinping calmará o tratará de calmar a Irán. La actuación de ambas naciones en temas candentes nos dirá, más o menos, los acuerdos tomados en Pekín o Beijing, como también se le conoce.

La visita de Vladimir Putin, Presidente de Rusia a Xi Jinping a tan solo unos días de la vista de Trump, es muy significativa ya que él es el posible tercer jugador del que hablamos en este artículo. Si bien Rusia no es una economía como la de China, sí tiene un potencial armamentístico formidable y su desarrollo tecnológico lo ha enfocado en mantener esa ventaja, que le garantiza tener su lugar indiscutible en el juego de "tres".

Tanto el Presidente Donald Trump como el Presidente Vladimir Putin no las traen todas consigo; el primero empantanado en Irán, gracias a su amigo Benjamín Netanyahu, enemistado con la Unión Europea. Y con las próximas elecciones intermedias en noviembre, además de otros frentes políticos al interior de EE.UU, lo obligan a buscar soluciones en aliados momentáneos que estaban fuera de su visión de futuro.

Vladimir Putín, con lo suyo: la guerra con Ucrania, defendida por la OTAN, que lo hace a trasmano: las sanciones impuestas por los países occidentales, y enfrentada a los poderes fácticos mundiales que no le perdonan haber evitado el reparto de Rusia, que ya se frotaban las manos con la riqueza a repartir y ¡ándale que surge el factor Putin!

No debemos perder de vista que China es una cultura milenaria, cinco mil años de cultura continua, que se mueve lento, muy lento. Rusia que también es una cultura consolidada con mil cien años de antigüedad: la Rus de Kiev se fundó en el año 882, reuniendo a todas las tribus eslavas orientales. Por su parte los EE.UU. 250 años de nación independiente. Estas diferencias cuentan por lo que no se pueden ignorar.


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