¿QUÉ INTERESES SE ESCONDEN TRAS LAS POLICÍAS CELESTIALES?

Cuando observamos la polémica que ha estallado recientemente alrededor de esta organización, es necesario mirar más allá de las palabras de bienvenida. Como en todo grupo que crece rápido y accede a espacios de poder, conviene preguntarse: ¿qué es lo que realmente se protege aquí?
Lo que afirman defender públicamente
Quienes los defienden, comentan que su mensaje es noble y comprensible: restaurar la honradez y los principios morales en las fuerzas de seguridad, donde la corrupción ha hecho tanto daño. Dicen ofrecer a policías y militares un respaldo espiritual que el Estado no les da. En ese sentido, dicen proteger el interés por recuperar la dignidad del servidor público y devolverle al uniformado la convicción de que sirve a algo más grande que un sueldo. Nadie podría oponerse a que quienes nos protegen sean personas de bien.
Lo que sus críticos señalan que está en juego
Aquí es donde la cuestión se vuelve compleja y delicada:
- Injerencia en la política pública: Al entregar reconocimientos en la Cámara de Diputados a funcionarios y alcaldes de oposición, lo que se construye es una red de influencia política, no solo espiritual. Se estaría aprovechando la fe como puerta de entrada para construir una base de poder que luego se traduzca en apoyo político.
- Vínculos que invitan a preguntar: La presencia de representantes extranjeros en un acto de esta naturaleza, sumada a los antecedentes penales del fundador en Estados Unidos, ha llevado a analistas como Alfredo Jalife a preguntarse qué intereses externos podrían estar siendo favorecidos. Cuando una organización religiosa cruza la línea hacia espacios de poder público, la independencia del Estado está en juego.
- Un poder paralelo dentro de las instituciones: El mayor riesgo que señalan sus opositores —incluida la presidenta Sheinbaum— es que una agrupación religiosa pueda llegar a orientar o influir sobre el criterio de quienes ejercen autoridad civil y militar. Si un policía responde primero a una jerarquía religiosa antes que a la ley, el principio de autoridad democrática se fractura.
