CLAUDIA PREVISORA

EL sexenio pasado se distinguió por ser una administración basada en "corazonadas", "caprichos", "berrinches" y odios del titular del Poder Ejecutivo hacia todo lo que fuera lo que le dio por llamar el "periodo neoliberal". Antes de comenzar oficialmente el sexenio, se suspendió la construcción del nuevo aeropuerto, "Benito Juarez", de la Cd. de México, que por cierto modernizaría a nuestro país en el transporte aéreo; el pretexto, ya lo sabemos, la corrupción, que curiosamente nunca se comprobó y menos se castigó a los supuestos corruptos. Luego vino la crisis de combustibles, a nivel nacional, porque "se acabaría de una vez por todas el huachicol", (robo de combustible); para ello se compraron 671 pipas para distribuir el combustible ya que se había ordenado el cierre de los ductos de Pemex.
Luego se canceló el Seguro Popular y, para hacer sus funciones, se creó el Instituto para la Salud y el Bienestar (INSABI) que resultó ser un rotundo y millonario fracaso; en la actualidad funciona como el "IMSS- Bienestar". En el mismo rubro de la salud se anunció que existía una corrupción generalizada entre los laboratorios, proveedores del Sector Salud, y nunca se castigó a nadie, sólo provocó el problema de desabasto que aún padecemos todos los que recibimos atención médica de cualquier institución pública de salud, ya sea del Instituto de Seguridad y de Servicios Sociales para Trabajadores del Estado (ISSSTE), Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o de otros.
El lema de "abrazos no balazos" es otro monumental fracaso, ahora en el tema de la seguridad. Sin embargo, existen opiniones de que no es un fracaso, que es más bien un exitazo para la 4T, pues, en realidad buscaban la complicidad de la delincuencia organizada, ofreciendo impunidad y "manos libres" a cambio de ciertos favores económicos y operativos electorales.
No es que nos complazca recordar y enumerar lo que sigue siendo una larga retahíla de errores y fracasos 4Teros. El Tren Maya, el Aeropuerto "Felipe Ángeles", la Refinería de Dos Bocas, (Refinería Olmeca) son obras insignias del "obradorato" que, en su conjunto, suman miles de millones de dólares sin redituar los beneficios esperados para el pueblo, por ellas se rasgan vestiduras y como plañideras lloran con una hipocresía, cada día menos creíble.
Claudia Sheinbaum P., nuestra presidente con "a", quiere manifestar que es digna de haber sido elegida como sucesora del "Sr. de cabeza de bachicha", y ya ha dado pruebas de traer en sus genes la "sangre cuatrotera".
Semana tras semana se destapan escándalos de corrupción, cada uno más escandaloso que el otro, y la Sra. de la "cola de caballo": impasible, serena, repartiendo perdones e impunidad a siniestra y más siniestra.
Pero lo de Guadalupe Taddei Zavala, es otra cosa. La consejera Presidente del INE ha caído en desgracia, no, de ninguna manera por su corrupción, no nos volvamos a equivocar; los cientos de millones que se repartió con José Alfredo Hernández Casillas, proveedor de diferentes materiales para el INE, a Claudita le "vale" como con otros grandes ejemplares de la corrupción hecha gobierno. Lo que realmente le interesa, porque ya se dio cuenta que el 27 no le pinta nada bien, es aumentar el control del Instituto Electoral.
Taddei que se dé por bien pagada por todos los servicios prestados a la causa, pero ya no les resulta funcional. Existen prioridades y ganar las elecciones intermedias es prioritario; no basta con las campañas anticipadas, los nuevos pactos con los señores de la droga, con las leyes a modo para descalificar a los opositores. El control que tienen sobre el Tribunal Electoral les parece poco, ¡quieren que el arbitro se vista de guinda, así, sin pudor!
Los dados están cargados, la baraja está marcada y los dueños de todo ya lo demostraron: "la democracia" les suena bonito, pero ellos le han dado un nuevo significado muy al estilo cubano o nicaragüense o, si lo prefiere, ¡al estilo norcoreano!
