COLOMBIA, EJEMPLO A SEGUIR

Las pasadas elecciones para la Presidencia en Colombia, que se fueron a segunda vuelta, dicho sea de paso, las ganó Abelardo Gabriel de la Espriella Otero, abogado de profesión, empresario exitoso y candidato del partido político "Defensores de la Patria", agrupación formada por él mismo para apoyar su candidatura, a través de la exitosa firma De la Espriella Lawyers Enterprisees, que forma parte del abanico de empresas de diferente rubro que posee. En el espectro político, su postura es considerada de derecha, para decirlo en pocas palabras.
Venció en la contienda a los candidatos de partidos que conforman el establishment político colombiano: en segundo lugar, por parte de la Coalición Movimiento Político Pacto Histórico, Iván Cepeda Castro que representó al oficialismo de izquierda y como candidata oficialista del Partido Centro Democrático, Paloma Valencia Laserna, en tercer lugar. La cantidad de candidatos que se presentaron en la contienda fueron doce en total. En el balotaje de la segunda vuelta, contendieron Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda Castro.
Gustavo Petro, como Presidente actual, debió de abstenerse y no mostrarse partidista en las campañas políticas a la presidencia como lo marcan las leyes colombianas, sin embargo, violó la ley una y otra vez: desde los espacios presidenciales apoyó a su candidato Cepeda Castro, movilizó recursos económicos y publicitarios, despotricó en contra de los opositores, sobre todo, de los que realmente eran competentes y les resultaban un peligro para sus planes de continuidad en las políticas de izquierda.
El 21 de junio del año en curso, muy reciente, se realizaron las votaciones de la segunda vuelta, imponiéndose, como ya lo dijimos, Abelardo de la Espriella, con el apoyo de varios partidos del centro y de derecha: Centro Democrático, Partido Cambio Radical Partido Conservador Colombiano, Partido de la U, Partido Liberal Colombiano y una serie de sectores independientes de toda Colombia. En su campaña para la segunda vuelta, Abelardo de la Espriella mantuvo su discurso y marcó su distancia de todos los sectores recién adheridos a su causa.
Gustavo Petro, desde la primera vuelta que se llevó a cabo en mayo, hasta después del balotaje del 21 de junio, se negó rotundamente a aceptar los resultados preliminares. A través de sus canales oficiales, el Mandatario sembró serias dudas sobre el proceso electoral. Denunció supuestas fallas en el software de la Registraduría, asegurando que se habían modificado algoritmos a última hora. Afirmó que existía un desfase de más de 800,000 cédulas que no correspondían al censo oficial. Reiteró denuncias sobre vulnerabilidades en las actas de votación, llegando a decir que se sentía "como si tuviera que entregar la espada de Bolívar a un virrey". Ya sabemos; el manual de los zurdos lo especifica: desconocer los resultados que les son adversos.
El candidato oficialista, Iván Cepda tuvo un comportamiento más sensato, tanto en la primera como en la segunda vuelta. Al final, Petro no tuvo eco en la sociedad ni en sus estructuras partidistas y no tuvo otra opción que reconocer los resultados, aunque se ha erigido como un referente que estará siempre vigilante de la actuación del próximo gobierno.
El giro que ha tenido la tendencia política en las naciones del cono sur son alentadoras; el poder de la izquierda se ha reducido a unos cuantos países: Brasil y México para ser concretos. Si bien siguen gobernando en Cuba y Nicaragua, la situación interna de cada uno de ellos es deplorable y a duras penas se mantienen en el poder. No podemos negar, ni lo pretendemos hacer, que la política del imperio del Norte ha contribuido a los cambios comento. Pero también queremos resaltar que en cada país en donde la izquierda toma el poder, la sociedad comienza a padecer pobreza, pérdida de libertad y desmantelamiento de las instituciones democráticas.
En nuestro país claro que los "morenarcos cuatroteros" están al pendiente de los hechos de los que hablamos y, sin lugar a duda esto les asusta, claro que harán todo, reafirmo, todo lo que esté a su alcance para seguir encumbrados en el poder. Desgraciadamente, ya estamos viendo los adelantos de campaña, Ilegales, para las elecciones del 27 y, como dice un latinazgo seguirán In crescendo. Si por ellos fuera ya no habría elecciones; es correr el riesgo de perder sus privilegios y sus pactos con los mafiosos, por lo tanto, sus negocios más jugosos.
