EL DESPOJO INMOBILIARIO EN MÉXICO

El despojo inmobiliario en México ha alcanzado dimensiones catastróficas: se registran más de quince mil víctimas y cuarenta y cinco mil carpetas de investigación congeladas, mientras la impunidad supera el noventa y seis por ciento. El Gobierno no lo tolera por incapacidad, sino porque en muchos casos es cómplice o se ha rendido ante las redes de poder. El crimen organizado opera en perfecta colusión con Notarios, funcionarios del Registro Público de la Propiedad, Jueces y autoridades locales que falsifican documentos, simulan juicios y legalizan despojos a cambio de beneficios. La estructura institucional favorece la impunidad: no hay cruce de información confiable, las leyes suelen favorecer al ocupante y las fiscalías tratan el delito como un conflicto civil en lugar de una operación delictiva organizada. Además, hay una deliberada falta de voluntad política para enfrentar redes que tienen influencia electoral y capacidad de presión, prefiriendo la inacción antes que incomodar a quienes operan dentro del propio aparato del Estado.
Las consecuencias son devastadoras. Miles de familias pierden el patrimonio de toda una vida, y muchos adultos mayores quedan en la calle sin recursos. El miedo se generaliza y la mayoría desiste de denunciar por temor a represalias, destruyendo el tejido social y la confianza en las instituciones. Económicamente, la inseguridad jurídica desalienta toda inversión: si la propiedad no está protegida, nadie construye, compra ni desarrolla, degradando el valor de zonas enteras y frenando el progreso. Pero lo más grave es la pérdida de soberanía territorial: el crimen organizado se apodera de colonias, pueblos y regiones enteras, desplazando de hecho al Estado y estableciendo un poder paralelo donde la ley no manda, sino quien tiene más fuerza y corrupción. El despojo no es un delito menor, es la conquista pacífica del territorio y la señal de que el Gobierno ha dejado de cumplir su deber más elemental: proteger el hogar y la vida de sus ciudadanos. Mientras esto no se enfrente con firmeza y se purguen las instituciones, la inseguridad será permanente y el país seguirá fragmentándose bajo el dominio de quienes se apropian de todo.
