EL MODELO “DAMASCO”

Damasco es considerada una de las ciudades continuamente habitadas más antiguas del mundo, con evidencias de asentamientos que se remontan a más de 11,000 años. Su supervivencia a través de milenios no es casualidad; se debe a una combinación única de geografía estratégica y recursos naturales.
Para entender por qué ha perdurado tanto tiempo, podemos explorar estas causas principales:
El Oasis del río Barada
Damasco se fundó en un lugar que parece un milagro geográfico: el oasis de Ghuta. Mientras que gran parte de la región es árida, el río Barada baja de las montañas del Antilíbano, creando un área fértil y verde en medio del desierto. Esto permitió que las primeras comunidades tuvieran agua constante y suelos ricos para la agricultura .
"La Puerta del Desierto"
Su ubicación es un punto de conexión natural. Se encuentra entre el mar Mediterráneo y las rutas comerciales que cruzan el desierto hacia Mesopotamia y el Lejano Oriente. Esto la convirtió en un centro de intercambio cultural y económico vital para todas las civilizaciones que dominaron la zona.
Resiliencia Política y Cultural
A lo largo de los siglos, Damasco ha sido parte de imperios arameos, asirios, persas, griegos, romanos, bizantinos y fue la capital del Califato Omeya. Cada cultura construyó sobre la anterior, manteniendo la infraestructura y la relevancia de la ciudad en lugar de abandonarla.
El Gran Reparto: Geopolítica de "Limpieza" y el Modelo Damasco
El mundo multipolar ya no es una teoría; es un hecho consumado. Las grandes potencias han trazado sus líneas en el mapa y el 2026 se define por una actividad frenética: cada polo está "limpiando su casa". En esta nueva era, la ideología ha muerto para dar paso al Modelo Damasco.
Damasco: El Manual del Propietario
Damasco (Siria) fue el laboratorio. Allí se demostró que un polo (en este caso respaldado por Rusia) puede estabilizar un territorio mediante el uso de la fuerza absoluta, ignorando las quejas externas.
La Lección: No importa si el mundo te critica; si controlas el flujo de recursos y mantienes el orden interno, el mundo terminará negociando contigo por pura necesidad. Es el triunfo de la fuerza sobre la narrativa.
Trump y la Limpieza del Hemisferio Occidental
Bajo esta lógica, la administración Trump en 2026 ha dejado de "promover la democracia" para enfocarse en asegurar el vecindario. Venezuela es la pieza clave de esta limpieza:
Orden Transaccional: Al capturar a la cúpula anterior y tomar el control de la industria petrolera, EE. UU. no está haciendo "justicia", está eliminando ruidos ideológicos que interrumpen el negocio.
Enderezar la Casa: La fuerza se usa para purgar influencias externas (China, Rusia) y garantizar que el petróleo venezolano alimente exclusivamente el motor del polo americano. Si la ideología local estorba, se "endereza" mediante la presión económica y militar.
Geopolítica de Flujos y Recursos
En este reparto del mundo, el éxito de cada polo se mide por su capacidad de mantener sus "cañerías" abiertas:
Venezuela es el petróleo.
Damasco fue el control del Mediterráneo y las rutas terrestres.
Ucrania es la frontera agrícola y energética de Eurasia .
Cada potencia está aplicando su propia versión del "Modelo Damasco": imponer un orden incuestionable para que el dinero y los recursos vuelvan a fluir sin interferencias.
El Regreso a lo Primal
Estamos volviendo a una diplomacia de cimientos y muros. El realismo político de 2026 nos dice que el mundo es un conjunto de propiedades privadas donde cada dueño pone sus reglas. El "Modelo Damasco" es la prueba de que, en un mundo repartido, la estabilidad impuesta por la fuerza es la única moneda de cambio que todos aceptan.
Para conectar el espíritu milenario de Damasco con la visión geopolítica actual, debemos entender que ambas comparten una premisa: la supervivencia a través del realismo.
Al igual que Damasco prefirió el acuerdo a la ruina, la estrategia del presidente Trump en 2025-2026 se basa en "el arte del trato" como alternativa a la "guerra eterna". En esta visión, se dejan de lado las restricciones burocráticas e ideológicas para centrarse en resultados tangibles.
Ucrania y Rusia: La Paz por Concesión
En lugar de una confrontación militar infinita que desangre a las partes, la propuesta de Trump busca una paz pragmática.
El Trato: Se basa en congelar las líneas de frente y ofrecer a Rusia una zona de influencia a cambio de garantías de seguridad para una Ucrania neutral.
Paralelo con Damasco: Es el equivalente a cuando la ciudad pagaba tributo a los imperios para que estos no la destruyeran, permitiendo que la vida y el comercio continuaran bajo una nueva realidad de poder.
Siria: El Fin de la Era de Assad y el Nuevo Orden
Tras la caída de Bashar al-Assad en 2024, la administración Trump ha buscado integrar a la nueva Siria en un esquema regional de seguridad.
El Trato: Fomentar un liderazgo que priorice la reconstrucción económica sobre la militancia ideológica, incluso colaborando con potencias regionales para expulsar la influencia iraní.
Paralelo con Damasco: La ciudad vuelve a su esencia de "oasis comercial", donde la estabilidad es la prioridad para atraer inversión y rutas comerciales.
Irán: Máxima Presión para el Máximo Acuerdo
Aquí el enfoque es evitar el conflicto directo mediante una amenaza de fuerza tan creíble que obligue a Teherán a sentarse a la mesa.
El Trato: Trump ha fijado plazos claros (enero/febrero de 2026) para un nuevo acuerdo nuclear que incluya limitaciones a misiles y al apoyo a milicias, a cambio de un alivio económico masivo.
Paralelo con Damasco: Es el uso de la fuerza como herramienta de marketing diplomático: "Negocia ahora o el costo de no hacerlo será la ruina".
Venezuela: El Petróleo como Eje de la Estabilidad
En el hemisferio occidental, el enfoque ha girado hacia una solución donde la economía dicte la política.
El Trato: Ante la crisis persistente, se ha planteado una mayor participación estadounidense en la infraestructura petrolera venezolana a cambio de una transición o estabilización política que detenga la migración y restablezca el mercado.
Paralelo con Damasco: Al igual que la ciudad antigua usaba su ubicación estratégica para negociar su estatus, Venezuela usa su recurso vital como moneda de cambio para reingresar al sistema global sin ser destruida por sanciones.
La Lección de la Antigüedad para el Presente
La gran lección de Damasco es que las ciudades (y las naciones) que sobreviven son aquellas que saben cuándo la confrontación ha llegado a su punto de rendimientos decrecientes. El "estilo Trump" rescata esa noción: la diplomacia no es sobre valores compartidos, sino sobre intereses alineados.
Damasco: El "Arte del Trato" que venció al tiempo
¿Cómo es posible que una ciudad haya permanecido habitada durante más de 11,000 años? Mientras grandes imperios se convertían en polvo y metrópolis modernas colapsaban en décadas, Damasco ha visto pasar la historia sin cerrar sus puertas. El secreto no está sólo en sus muros, sino en una mentalidad que hoy vuelve a estar en el centro de la geopolítica mundial: el pragmatismo sobre la destrucción.
El Oasis de la Cooperación
Todo comenzó con el río Barada. En un entorno árido, los damascenos no lucharon por el agua; aprendieron a repartirla. Mediante una red de canales milenarios, la ciudad entendió que el conflicto interno era un suicidio colectivo. La supervivencia de uno dependía del flujo hacia el otro. Esta "ingeniería del acuerdo" sentó las bases de su carácter: la cooperación no es un ideal moral, es una necesidad técnica.
La Ciudad que Prefirió el Trato
Damasco, apodada la "Puerta del Desierto", se convirtió en el nodo comercial más importante entre Oriente y Occidente. Sus ciudadanos descubrieron pronto una verdad incómoda para los guerreros: la guerra es un pésimo negocio.
A diferencia de ciudades que resistieron hasta el exterminio, Damasco perfeccionó la diplomacia transaccional. Ante la llegada de conquistadores como los romanos o los omeyas, la ciudad a menudo eligió negociar tributos, abrir sus mercados y adaptar su administración. ¿El resultado? La infraestructura se mantuvo, el comercio no se detuvo y la ciudad sobrevivió a sus propios conquistadores.
Lecciones para el Siglo XXI: El Paralelo Moderno
Hoy, este espíritu de "negociar antes que confrontar" resuena en la doctrina geopolítica que busca soluciones rápidas a conflictos estancados. Al igual que los antiguos diplomáticos sirios, propuestas actuales para escenarios como Ucrania, Irán o Venezuela sugieren que el realismo —aceptar las realidades de poder y priorizar la estabilidad económica— es el camino más corto hacia la paz.
En Ucrania: Priorizar un cese de fuego pragmático sobre una guerra de desgaste infinita.
En Venezuela: Usar el recurso (el petróleo) como puente para la estabilidad en lugar de la parálisis por sanciones.
La Paz como Estrategia de Inversión
Damasco nos enseña que la verdadera resiliencia no es la capacidad de ganar todas las batallas, sino la sabiduría de evitarlas mediante acuerdos que preserven el valor de la civilización. En un mundo de tensiones crecientes, la ciudad más antigua del mundo nos recuerda que el trato siempre será más duradero que la espada.
