MORENA, UN TRABUCO DE CORRUPCIÓN

17.08.2026

Las viejas máximas de la izquierda marxista no pierden actualidad; se matizan, según el tiempo y las circunstancias. La toma del poder por medio de la "guerra de guerrillas" parece cosa del pasado; su tan socorrida "lucha de clases" la disfrazan y buscan nuevas diferencias sociales para crear la división y llevar este aspecto a enfrentamientos, y ellos presentarse como los conductores de los descontentos. Es pertinente aclarar que, en muchas ocasiones, estos descontentos son justificables y pueden ser por causa de malos gobiernos o por diferentes circunstancias. Los agitadores profesionales, como verdaderos expertos, siempre están al acecho para detectar esos descontentos y magnificarlos, y si todo está en paz, se dedican a crear condiciones objetivas para lograr su propósito político: la toma del poder y ya instalados en él, sostenerlo a cualquier precio.

Lo anteriormente expuesto nos sirve para poder entender el rasgo psicológico de la nomenklatura de la izquierda que ostenta el poder en nuestro país. Pero distingamos dos facciones dentro de MORENA. En primer lugar, están los radicales que se caracterizan por haber sido militantes de izquierda desde su juventud, y que por lo tanto, han recibido adoctrinamiento político; en pocas palabras; activistas en su vida cotidiana. Una de las figuras más representativas de esta corriente es Claudia Sheinbaum, pero no la única, ni la más radical.

La otra corriente es la de los políticos convenencieros, sin principios, dispuestos a ponerse la botarga del mejor postor, con un discurso siempre adulador a quienes ostentan los resortes del poder y aquí también abundan los ejemplares; sólo por mencionar a uno de ellos está Adán Augusto López H. Unos y otros, en convivencia por beneficios mutuos, con la diferencia que los "adoctrinados" contemplan sus logros políticos como un triunfo sobre las "mafias del poder", los "fifís", los "conservadores" etc. y, de los cuales se tienen que vengar por todos los sufrimientos del pueblo del que ellos son sus únicos y auténticos representantes.

Algunos dirigentes de los partidos políticos zombis, líderes sociales, cámaras empresariales y otros, creen que MORENA va a competir en las elecciones del 27 con un "piso parejo". Ignoran o quieren ignorar la razón por la que destruyeron las instituciones que garantizaban un juego democrático de verdad. El hecho de tener al Instituto Nacional Electoral (INE) "colonizado", lo mismo que el Tribunal Electoral, obedece a su plan de perpetuarse en el poder "cueste lo que cueste".

El grado de corrupción al que han llegado ambos grupos de MORENA, es otro factor que los unifica y crea entre ellos la necesidad de mantener el poder para seguir gozando de la impunidad; para que la justicia se haga en los "bueyes de mi compadre". ¡Malhaya la hora en que estos miserables se hicieron del poder político! Nuestro país sufre las consecuencias. Y "si es pasión que se nos borre", me cuesta decirlo, no reconocerán sus derrotas en las elecciones del 27. 

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